domingo, 20 de enero de 2008

La oracion de la ninfa

Estoy aquí, mirando el ocaso de mi vida,
En este bosque donde he sido herido.
Una larga batalla que he visto perder,
Un río de sangre fresca, que colma mi ser.

Un dolor incesable que nubla mi mente.
Una herida que nunca se cerrara.
Aquí estoy esperando la muerte,
Aquí me encuentro mirando el infinito.

Vislumbro una silueta en el horizonte,
Se acerca susurrando unas palabras,
Canta una oración de nostalgia;
Soy tu oración en la inmensa soledad.

Asombro y temor se observan en mis ojos,
Un lucero en esta tarde llena de maldad.
Una Hermosa silueta que cobra forma,
En la diosa del bosque, la ninfa de la soledad.

Acaricia mi cara llena de sudor febril.
Toca delicadamente mi cuello
Y me llena de calma y serenidad.
Me duermo calladamente en sus brazos.

Siento que pasan horas, meses y años.
Sueños colman mi mente relajada.
Despierto y veo que estoy recuperado,
Por esa ninfa que me salvo de la muerte.

Esta ahí, bella como siempre,
Mirando mis ojos, sanándome internamente.
Cierra sus ojos y me dice calmadamente;
Soy tu oración en la inmensa soledad.

Esa frase detona preguntas en mí.
¿Eres tú, una guía que me saque de la oscuridad?
Ella se ríe, me confronta con su mirada y dice;
Soy más que eso, soy tu libertad.

Fascinación siente mi cuerpo,
Al ver que sus sueños hechos realidad.
Mi Díos nunca se olvido de mí,
Me envía la dicha, la esperanza y la verdad.

Ella me toma de la mano.
Salimos a caminar por el espacio sideral.
Siento la felicidad que colma mi ser,
Estoy con la ninfa de mi verdad.

Todo estos años, toda esta vida,
Vi perderla por la maldad.
Soporte grandes pérdidas en mi alma.
Vi como se esfumo mi verdad.

Pasan los años y yo rehaciendo mi vida,
Acomodando los errores del pasado,
Queriendo a mi hermosa ninfa,
Esa que me ha revivido de las cenizas.

Cierro una página en esta historia,
Llena tanto de dolor como de amor,
Donde siempre estaré acompañado,
Por esa ninfa del hermoso bosque,
Mi oración en la inmensa soledad.